La ciudad radiante es el siguiente paso en la teoría urbanística del arquitecto suizo Le Corbusier en su particular búsqueda del modelo perfecto de ciudad funcional y eficiente. En este artículo se sitúa el proyecto dentro de su contexto histórico y se hace un repaso a las diferencias principales con la Ciudad Contemporánea para tres millones de habitantes, dos proyectos que se suelen confundir y tomar como uno sólo.

ciudad radiantePlano de la Ciudad Radiante | ggpht.com
Comparar con este otro de la Ciudad Contemporánea | Skynetblogs.be

A finales de los años veinte del siglo pasado los Estados Unidos habían visto perturbado su desarrollo económico por la gran depresión, el sistema financiero de Alemania pasaba por la crisis más acusada en toda su historia y en Francia el descontento social y la inestabilidad política estaban a la orden del día.

Mientras el sistema capitalista parecía a punto de caer el abismo, la URSS y el comunismo se consolidaban año tras año. Durante los primeros años de la Unión Soviética su política había estado dominada por el partido bolchevique y sus duras campañas de privatización de industrias, abolición de derechos de propiedad y el requisamiento total de los excedentes alimentarios en el campo.

En ese estado, en 1928 Stalin puso en marcha el Primer Plan Quinquenal de la URSS, con el que se pretendía levantar la industria pesada o impulsar la reforma agraria. Entre sus objetivos también figuraba la creación y mejora de unas 400 ciudades rusas, entre ellas la que sería la capital del futuro nuevo imperio comunista: la Gran Moscú.

Aeroflot Building El edificio Aeroflot (nunca construido), proyectado para el Moscú socialista de los años 30 | Muar.ru

Un par de años más tarde, en 1930, la Oficina para la expansión del Moscú socialista le envió a Le Corbusier un cuestionario en el que se pretendía abordar el futuro desarrollo de la ciudad.

Al cabo de unas pocas semanas el arquitecto suizo envió de regreso a la capital rusa la respuesta a las preguntas planteadas, acompañada de nueva ideas y representaciones gráficas que apoyaban su propuesta para la nueva Moscú.

El arquitecto y urbanista fue perfeccionando y madurando el proyecto hasta su presentación al público en el III Congreso Internacional de Arquitectura Moderna de Bruselas de 1930, sobre el desarrollo racional del espacio.

Su Ville Radieuse o Ciudad Radiante es una evolución de la ciudad contemporánea para tres millones de habitantes. En este plan se abandona la distribución cartesiana y perpendicular del conjunto en favor de un único eje de simetría que distribuye ahora la ciudad de Norte a Sur.

Con esta orientación se busca optimizar al máximo el aprovechamiento de la energía del Sol y se enfatiza todavía más en la separación efectiva de las funciones de la ciudad. La base del plan la reserva a la industria; el ‘cuerpo’, a la zona residencial; y la ‘cabeza’, a los negocios.

ciudad radianteUna de las avenidas de la Ciudad Radiante | Ciudadpedestre.wordpress.com

Desde el extremo Norte al extremo Sur de la ciudad discurre una gran avenida que distribuye el tráfico de una manera eficiente entre los distintos usos. Esta arteria principal toma su papel más importante en el cuerpo del conjunto: en la zona residencial Le Corbusier proyecta una gran zona verde con hoteles, embajadas y equipamientos que ayudan a articular el conjunto.

Al norte se encuentra la zona de los negocios, la cabeza administrativa de la ciudad. Ésta está formada por 14 rascacielos cruciformes, de similares características a los vistos en la ciudad contemporánea para tres millones de habitantes. Los nuevos tenían 70 plantas y 220 metros de altura y una envergadura de 175 metros. Cada uno estaba preparado para dar cabida hasta uno total de 3.200 trabajadores.

Los bloques residenciales, de unas 20 plantas, se levantan sobre unas pilotes —al igual que los rascacielos— que permiten el flujo fluido y la continuación de la vida a sus pies, al nivel de la calle.

ciudad radianteDetalle de la zona residencial | Mediapart.fr

Toda la ciudad y todos sus edificios están diseñados de manera que ninguna vivienda quede privada de sol, teniendo en cuenta tanto la orientación como la inclinación del Sol.

Entre todas las zonas existe una efectiva red de tráfico dividida en vías primarias, secundarias y terciarias. En cada cruce se prioriza el paso de los vehículos que van por las vías de más capacidad a una distancia más lejana, en detrimento de los desplazamientos cortos. Asimismo, el arquitecto suizo también prevé la construcción de unos ‘autopuertos’ en los que depositar los coches cerca de la vivienda o del trabajo.

Como solo el 12% de la superficie de la ciudad se encuentre ocupado por construcciones, el peatón no ve problemas en sus desplazamientos a pie por las numerosas vías y caminos diagonales dispuestos entre los parques y zonas verdes.

ciudad radianteDetalle de la ‘cabeza': el barrio de los negocios | Labourbanisticaventura.voila.net

Le Corbusier estaba convencido de que la tarea más urgente del urbanismo moderno era la elaboración de proyectos con soluciones técnicas, y no políticas, de los problemas relacionados con las grandes concentraciones urbanas, partiendo de la cuestión determinante de los transportes entre la vivienda y los equipamientos colectivos.1

Para llevar a cabo un proyecto se semejantes características, al igual que para su ciudad contemporánea para tres millones de habitantes, sería necesario un poder central en el que se concentraran los derechos sobre la propiedad del suelo. El arquitecto suizo consideraba excesiva la parcelación de la propiedad del suelo de los países capitalistas y quería un verdadero poder ejecutor, que impusiera la ordenación de la futura metrópoli por encima de los intereses privados. Es decir, a pesar de que el proyecto presentado en el III CIAM de Bruselas tenía un carácter generalista, a nadie se le escapaba que solo podía ser viable para allí donde había sido diseñado: el Gran Moscú del partido bolquevique.

ciudad radianteDetalle del ‘cuerpo': en el centro, la avenida principal con sus embajadas y hoteles;
a los lados, los bloques de las zonas residenciales | Labourbanisticaventura.voila.net

Le Corbusier tenía una fe ciega en la superioridad de la lógica arquitectónica sobre la política. Estaba convencido de que, una vez elegido el diseño más racional, al poder se le podía persuadir fácilmente gracias a la fuerza de las ideas y a la evidencia de las ventajas.

El proyecto puso encima de la mesa cuestiones que serían recogidas posteriormente en la Carta de Atenas de 1933 como la separación de funciones, el uso de rascacielos para aumentar la densidad, el control del tráfico o el uso correcto de las zonas verdes. De todas maneras, y a pesar de haberse puesto en práctica en mayor o menor medida en algunas ciudades, era un proyecto condenado al fracaso. Ninguna ciudad puede ser tan perfecta y tan funcional. Las ciudades automatizadas e ideales no existen. Precisamente, las ciudades que más éxito tienen son las más caóticas.


1 Benedetto Gravagnuolo. Historia del urbanismo en Europa, 1750-1960. Ediciones Akal, Madrid, 1998, p. 392

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7 Comments

  1. AndresLopez says:

    Excelente, Gracias Por Este Gran Documento

  2. ismael says:

    un capo, Le Corbusier
    muy bueno su proyecto, con el caos del transito actual, escasez de recursos, superpoblacion, contaminacion y deforestacion, etc

  3. Mauricio Riveroll says:

    Muy buen artículo, mis felicitaciones al escritor.

  4. Javier Aisa says:

    Gracias Mauricio. Un saludo

  5. Francisco Montero says:

    Felicidades muy buen artículo, recorde un poco a Rem Koolhas y La ciudad genérica.

  6. Javier Aisa says:

    Gracias Francisco. De Rem Koolhaas, desde que leí Delirio de Nueva York, no he querido leer mucho más. No porque no me gustara, sino por todo lo contrario. Le echaré un vistazo.

    Un saludo

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